jueves, 28 de mayo de 2009

Palabras que nacen del alma

Despuès de terminar el trabajo,
un reto, un reto para mì, lo estoy sacando adelante.
Gracias, Dios, por tenerme tanta paciencia.
A mì, que la vida me sonrìe y lloro con tanta frecuencia,
que soy tan fragil de emociones:
que me duele que los perros mueran atrpellados,
que los àrboles los maltraten,
que a veces la gente ya no quiera caminar, sentarse a platicar,
la vida ràpidase ha hecho una plaga, como el ruido, la banalidad.
Bueno, yo te amo y eso me gusta, me agrada.

Cuanto te extraño


Quiero decirte que hoy estoy mejor
que ayer,
me levantè, preparè mi desayuno,salì a trabajar,
senti el aire fresco, la mañana y sus sorpresas.
Me alegra, porque no siempre estoy deprimido,
frustrado, porque quizàs te pueda compartir algo...
Te amo, ¿Lo sabes? Los anormales tambièn amamos, quizàs màs
que aquellos que gozan de una salud mental mejor, óptima,
porque conozco mis limitaciones, por ello te digo eres grande, grande
como el sueño de amarte

miércoles, 27 de mayo de 2009

Donde estés Lupis



Algún día estrecharemos nuestras manos...

Donde estés, Lupis.

Mi alma encontará la paz.

La paz sea contigo Lupis.

¡Perdóname!

martes, 26 de mayo de 2009

Chale, que onda


Hoy amanecì raro, con sensaciones
extrasensoriales; Melancólico,
me levantè para trabajar, y lo hice.
Llorè un poco, tenia un chingo de ganas de saber de Lupis,
aunque yo no existo para ella, pero asi querìa sentirla,
siempre alejado, alejado, ¿por què? No lo sè.
Me parte la madre las tristes y desventuradas caminatas de mis recuerdos.
Me agotaste, Lupis, me mandaste otra vez a la pinche depresiòn.
A levantarme, a decir, adelante, cabròn, adelante, wey.
ayyyyyyyyyyyyyy, chaparrita. mi hippie, mi linda musa.

sábado, 23 de mayo de 2009

Anàlisis de mi ego

Anàlisis de personalidad.
Cambios en la chompa,
ejercitar el amor al pròjimo,
bùsqueda de identidad,
leer, ver y compartir la vida
con mi hijo.

martes, 19 de mayo de 2009

No sè


Éxtasis

Para: La pasión absoluta

Pedro vio cuando Eva pasó a lo largo de la sala. Vestía una bata de dormir ligera con encajes, de bajo de ella se mostraba una tanga roja, que resaltaba las anatómica figura color medio moreno claro, las zapatillas de tacón resaltaban los glúteos. Mientras ella se dirigía a recoger los vasos de la mesa, que se habían usado para la visita de aquella pareja de novios que conocían a la misma Eva.

Eva no se percató de la presencia de aquel electricista, pues hacía diez minutos que había subido a la azotea , a revisar una falla en el cableado.
Pedro, aparentó abrir un apagador, pero su interés se encaminaba a ella, que le había puesto en jaque su orden mental. Se agacho lo más que pudo en la habitación, mientras Eva limpiaba la mesa de madera que estaba en el centro de la sala. Se veían los muslos, y un trasero encantador, su pelo largo, se enrollaba en parte de la espalda y los hombros, esa situación mostraba un deleite inexplicable.

Al momento de poner los vasos en la charola, la dama vio aquel hombre, como por instinto púdico, exclamó: -disculpe, no sabía que estuviera abajo, y es que hace unos minutos lo vi subir la azotea-
Pedro respondió, con la cara sudorosa- No se preocupe, ya mero terminó- vaciló un poco con el desarmador en sus manos, que se la cayó.

Ya se donde está la falla, es más no voy a cortar el subministro eléctrico, así que puede continuar con sus actividades. Ela parecía natural, mientras Pedro intentaba hurgar en su cajón, nervioso, muy nervioso.
Así pasaron los minutos, la excitación frente a Eva resultaba una confusión, el se frotaba la verga, sobre el ya casi a reventar la cremallera, mientras ella limpiaba los vidrios de la venta, sus zapatillas de tacón se convirtieron en los andenes de la entrada de un Palacio. Esa tela tan ligera, sus senos, todo era un maravilloso paisaje de lujuria, indescriptible, algo fuera de lo normal.

Ella sabía que acontecía, solo dijo: te permito desahogarte. Pedro volteo a todos lados y… sacó su miembro. Ya con un glande rojo profundo, se contorneo, la saliva le escurría por las comisuras de sus labios, cerraba y abría los ojos, ella abría y cerraba sus piernas, de sus oídos Pedro escuchaba, : “Mira, pedro, masturbarte, ahora que no hay nadie, anda hazlo”. El apretaba la mano derecha, subía, bajaba; ella se metía los dedos de lado de la tanguita roja, con la mano izquierda doblaba sus pezones, acariciaba sus senos,
El fresco de la tarde nublada entraba por una ventana que quedó abierta.


Los alrededores pasaron a ser mudos testigos de aquel escenario, un fondo musical de Santana, Mujer de Magia Negra, seguido de la encantadora voz de el baladista norteamericano George Sillver, along again se deslizaba en aquel ambiente erótico en que Eva se sentó: cruzo la pierna, fue el parte aguas, para desembocar ríos de pasiones sin límite. Automáticamente aquel hombre de cuarenta y tantos años, flaco, alto, de pelo raso, parco en palabras se acercó a
Degustar de algo jamás visto en su vida.

Ambos a distancia se disfrutaban, se hacían gestos, hasta que se levantaron, se besaron en un beso que dejo un silencio eterno, sus labios y lengua jugaban, cayeron en el sofá, acomodándose hasta lograr el sesenta y nueve

Sus bocas eran succionadores esplendidos, ella bañaba de orines la boca de él, mezcla de quizás un orgasmo, de un placer eterno. Aún así, el pidió a Eva levantarse, los dos cuerpos desnudos, como figuras imborrables en sus memorias, parados, frente a frente, le volvió a besar en la boca, acomodó la larga cabellera , detrás de los hombros, los mismos que uso para bajarla, hasta llegar a la mitad de su humanidad, volvió a manipular su verga parada, en un letargo, en un mundo de satisfacciones, estallo dentro y fuera de su boca , el semen corrió por las mejillas, para regarse en su cuello, hilillo que bajo hasta los senos, donde los esparció en ellos. El no pudo contenerse, y las extremidades se le desvanecieron hasta quedar exhausto, ella observaba el cuerpo desfallecido, en medio de la letra La Casa del Sol Naciente, de la aguda voz de Erich Burdon y sus animales.

José Santos

lunes, 18 de mayo de 2009

Post mortem Benedetti, te fuiste


Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.

Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.

Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.

Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.

No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

Maestro, me ha dejado una huella profunda en mi corazón. Gracias, maestro por todas las riquezas espirituales que me regaló cuando tomaba cualquiera de sus libros.